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Claves para abrir tu negocio en Turquía

Turquia

María Arnanz Ariza.

Sin duda Turquía es una buena opción para emprender con múltiples oportunidades. Su situación privilegiada entre Europa y Asia convierte a este país en un destino atractivo para el comercio y la recepción de inversión extranjera.

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La economía turca ha alcanzado un buen rendimiento económico a pesar de la crisis financiera, consiguiendo un crecimiento continuo y sostenible desde hace más de una década. Esto ha situado a Turquía como un país emergente, a tener en cuenta, siendo la 16ª economía del mundo y la 6ª economía en comparación con los países de la Unión europea según el PIB. Las políticas macroeconómicas, fiscales y las reformas estructurales realizadas en 2002 han conseguido dinamizar y modernizar la economía turca, al tiempo que han transformado el país en uno de los principales receptores de inversión extranjera directa.

Desde 2005, se han avanzado en las negociaciones para la adhesión de Turquía en la Unión Europea. Es por ello que el Gobierno turco se ha volcado sus esfuerzos en realizar una policía de acercamiento cultural y económico a Europa.

La clasificación Doing Business sitúa a Turquía en un digno puesto 55º, por encima de países como Italia, Luxemburgo o Brasil. Es por ello que la burocracia exigida para abrir un negocio no será mayor a la que te puedes encontrar en España. La Ley de Inversión Extranjera Directa de 2003 ha facilitado los trámites para establecer una empresa en el país. No obstante, sí puedes encontrar problemas de adaptación en el entorno, puesto que no es sencillo integrarse en la cultura turca y en su manera de hacer negocios si no se conoce bien el país, por lo que la búsqueda de un socio local puede ayudarte en tus planes de emprendimiento. Al no ser parte integrante de la Unión Europea, deberás pedir un permiso de residencia de corta duración antes de establecer tu empresa en Turquía. El permiso tiene una duración de un año como máximo, pero está sujeto a prórroga. Podrás obtener toda la información sobre el permiso de residencia en:

http://www.invest.gov.tr/es-ES/investmentguide/investorsguide/comingtoturkey/Pages/HowToGetAResidencePermit.aspx

El marco legislativo turco en materia mercantil es extremadamente favorable para las empresas, por lo que es posible fundar una sociedad independientemente de la nacionalidad o del lugar de residencia del emprendedor. La reforma del 2011 del Código de Comercio turco simplifica los requisitos para la formación de una sociedad. Las formas más habituales para establecerse como sociedad en el país por parte de un inversor extranjero son:

 

  • Limited Sirket: es el equivalente a la sociedad de responsabilidad limitada. Debe contar con al menos un accionista (tanto persona física como jurídica). Se requiere un capital mínimo de 10.000 liras turcas, el equivalente a 3.000 euros aproximadamente

  • Anonim Sirket: es el equivalente a la sociedad anónima. Actualmente debe contar con al menos un accionista, que puede ser tanto persona física como jurídica. El capital mínimo requerido es de 50.000 liras turcas, el equivalente a 17.800 euros aproximadamente. La empresa debe incluir tanto una Asamblea General como una Junta Directiva.

 

Existen más tipos de empresa como la sociedad en comandita o la sociedad colectiva, pero son menos utilizadas por los emprendedores extranjeros, debido a que éstas están sujetas a responsabilidad ilimitada por parte de los socios, lo que supone que tendrás que responder con tu patrimonio en caso de deuda societaria.

Actualmente es posible fundar la empresa en un solo día, presentando la solicitud y la documentación en la Oficina del Registro Mercantil. La sociedad se constituye una vez que los fundadores declaran su intención de establecer la sociedad, comprometiéndose incondicionalmente mediante firma ante notario a abonar la totalidad del capital social. Una vez inscrita en el Registro Mercantil la compañía recibe el estatus de persona jurídica y puede empezar a ejercer su actividad. En cuanto a la fiscalidad empresarial, las empresas turcas están sujetas al impuesto de sociedades por su renta mundial. El tipo impositivo es del 20%. Además, desde 2012, el sistema de incentivos a la inversión presenta un acceso igualitario para nacionales y extranjeros.


Autor:

María Arnanz Ariza.


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